2.-La llegada
El doctor no llegaba y a mi los nervios me estaban volviendo loco, eran aproximadamente las 0400 am comencé a llamar a todo el mundo, mi familia, la familia de mi esposa, tenia un mezcla de alegria y preocupación. Cuando al fin llegó el médico lo primero que hizó fue pedireme que me tranquilizará, comezó a examinar a mi esposa, y me indicó que todo estaba bien y que a las 0800 se le realizaría la operación.
Vi llegar el día junto a mi esposa, conversabamos y compartiamos todas nuestras añoranzas, nos imaginabamos como sería nuestra bébe, tambien comversabamos con ella, sentiamos que nos escuhaba y que respondia de alguna manera todas las preguntas que haciamos. Era todo un sueño. La hora esperada llegó pero la operación no se pudó realizar ya que el médico anestésiologo no se había podido localizar, comenzamos a desesperar. Algun presentemiento indeseable comenzó a llegar a nosotros, tal como si nuestra bébe tambien lo presintiera comenzó a moverse, su reacción fue tan inesperada, el pánico me atacó, recordé abruptamente que el embarazo de mi Yoli era de riesgo y que daría a luz con ocho meses de gestación, el aparato que reproducía los sonidos producidos por su pequeño corazón comenzó a sonar más rápido y más fuerte, llamé al doctor el me pidió que nos tranquilicemos, que el comportamiento del feto -que nombre más deprimente- era normal ya que el proceso de parto había comenzado.
A las 1000 llegó el anestésiologo, inmediatamente ingresaron a mi esposa al quirófano, quise entrar pero no me lo permitieron por alguna de esas politicas absurdas que tienen todavia nuestros centros médicos. Afuera del quirófano sentía que un resorte imaginario dificultaba el movimiento circular de las manecillas de mi reloj, haciendo realmente infinito el espacio entre segundo y segundo.
Me paré como un adolescente enamorado frente a la ventana transparente que descubre la habitación de las cunas de los recién nacidos, una enfermera insolente cerró las persianas, pero gracias a mi voluntad perspicaz vi por entre las diminutas separaciones el momento en que colocaban a mi tesorito, en su cuna, un momento eso no era una cuna me pregunté, ese espacio cerrado parecia un horno de cristal, algun aparato de los que solo se ven en las peliculas. Antes de que yo ingresara a aquella habitación salió la enfermerá insolente, y me respondió como adivinado lo que yo iba a preguntar, el doctor ha dispuesto que la niña vayá a la termocuna por precaución y para tenerla en observación - me dijó. Las medidas tomadas por el doctor eran justificables, mi hija ochomesina debía estar por lo menos 6 días en obervación para que su pequeño cuerpecito se vaya adaptando al ambiente natural. Me permitierón verla unos instantes, quería tocarla, cargarla en mis brazos hacerle sentir todo mi amor por ella, las lágrimas me caian, mi alma era invadida con una alegria enorme, que me fascinaba yo deseperaba por querer acariciarla y mi consuelo era solamente verla.

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