Mi Anita Paula

El objetivo de este blogg es compartir con mis amigos y todo el mundo la hermosa experiencia que significa tener un bébe. Me permitiré escribir algunas de las vivencias, que me han llevado a concluir, que ella es lo mejor que me pudo haber pasado en toda mi vida.

Monday, April 17, 2006

3.-La desesperación

Casi una hora después sacaron a mi esposa, aunque por increíble que parezca, fuerte como un roble salió despierta bromeando como siempre y con ganas de ver a nuestra preciosa; la llevaron a su habitación y a pesar que la enfermera le pedía que no hablará, ella no hacia nada más que parlotear, habían llegado sus familiares y amigos, todos estábamos muy contentos.

Ese día mis hermanos Daysi y Luis, regresaron a Santa Rosa. De sus familiares nos acompañó un día más su hermana que también se llama Daysi. La bebé se acoplaba rápidamente para sorpresa de las enfermeras, que decían que dejará la termocuna antes de los previsto. A veces me no parecía que era ochomesina, tenia mucha salud y vida, pensaba para mi mismo que los doctores y el eco se habían equivocado, la veía tantas veces, la observaba cada momento del día, admiraba sus gestos, sus movimientos, su increíble manera de sostener inconcientemente con una de sus manitos el chupón en su boca, a veces parecía que también me veía o que me sentía.

Para el día lunes Yoli estaba mucho más recuperada, y ese día salimos a comer a fuera; de regreso a la clínica, por primera vez nos permitieron estar ambos con la bebita, ese día Yoli le cambio el pañal también por primera vez, fue uno de los momentos más tiernos de mi vida.

En la noche, mientras me dirigía a la casa luego de haber dejado a mi esposa en la clínica con mi hija, decidí pasar por mi oficina para trabajar un poco y ponerme al día con mi trabajo. En mi oficina algo me hizo cambiar de opinión y partí a mi hogar. Al llegar el Guardia se me acercó un poco agitado y me dijo que vaya de urgencia a la clínica que mi esposa había llamado, me sorprendí ya que no hacían más de treinta minutos que había estado allá.

En el camino a la clínica me comencé a desesperar, la incertidumbre me atormentaba acelere el vehiculo como un loco, mi corazón latía rápido y fuertemente, cuando llegue ví a mi esposa con el corazón hecho pedazos, ella lloraba desconsoladamente y yo lloraba también. En el interior estaban el ginecólogo, la pediatra y una doctora a la que no conocía; afuera Yoli me dijo que los signos vitales de la bebe habían comenzado a disminuir, que le escuchó a la pediatra decir era una decaída muy grave y peligrosa, que ella había estado allí que todo había sido muy rápido, me dijo llorosamente que nuestra hija se estaba muriendo.

Me quede desorientado, atónito no sabia que hacer, ni que decir, ni siquiera que sentir, mi vida paso delante de mi y creo que también mi muerte, ver a mi esposa llorando impotente gritando desconsoladamente, yo mismo quería desaparecer, cambiar la historia, despertar de esa horrible pesadilla; llega un momento en la vida en la que te encuentras sólo, sólo tu y el mundo, no me había preparado para esto, ni siquiera en la Armada, nunca me entrenaron para esto, sabia que tenia que ser fuerte pero no sabia como, ni como cambiar ese momento.

Me acerque a Yolanda, y le hable fuertemente le dije que mi hija no se iba morir, que la pediatra se había equivocado, que todo iba pasar, que tenga fe que confié en Dios, que el no nos la había dado para quitárnosla, que esto era una prueba, que debía ser fuerte y esa fuerza transmitírsela a nuestra hija, que entre las dos existe un lazo que las une para toda la vida, y que si ella era débil esa debilidad también la transmitía, mi esposa me escuchó ambos prometimos nunca perder la fe, a veces los doctores se equivocan.

Los doctores conversan entre sí, los irrumpí y les pedí que me explicaran que estaba sucediendo, la doctora que no conocía se presentó como jefe de pediatría, trataron de hacerme en tender que eso suele pasar con los bebes que nacen con ocho meses, y que lo único que se podía hacer era llevarla a recibir atención especializada y pedirle a Dios, el lugar más cercano era el Hospital Naval de Guayaquil, el ginecólogo que era un oficial especialista me expresó que el iba a encargarse de todo llamando al HOSNAG, y que me preocupará de conseguir la ambulancia. Pronto llame al Sr. Comandante de la Base Naval, qué dispuso el movimiento del vehiculo.

Arroparon con mantas a la bebe para trasladará a la ambulancia, ya que no había termocuna móvil, la doctora se embarcó con nosotros, fuimos con mi esposa también, le pedí al chofer que vaya lo más rápido posible y que yo le ayudaba a ver los vehículos y los baches. Íbamos más tranquilos, íbamos con esperanza…… íbamos los tres.

Thursday, March 23, 2006

2.-La llegada

El doctor no llegaba y a mi los nervios me estaban volviendo loco, eran aproximadamente las 0400 am comencé a llamar a todo el mundo, mi familia, la familia de mi esposa, tenia un mezcla de alegria y preocupación. Cuando al fin llegó el médico lo primero que hizó fue pedireme que me tranquilizará, comezó a examinar a mi esposa, y me indicó que todo estaba bien y que a las 0800 se le realizaría la operación.
Vi llegar el día junto a mi esposa, conversabamos y compartiamos todas nuestras añoranzas, nos imaginabamos como sería nuestra bébe, tambien comversabamos con ella, sentiamos que nos escuhaba y que respondia de alguna manera todas las preguntas que haciamos. Era todo un sueño. La hora esperada llegó pero la operación no se pudó realizar ya que el médico anestésiologo no se había podido localizar, comenzamos a desesperar. Algun presentemiento indeseable comenzó a llegar a nosotros, tal como si nuestra bébe tambien lo presintiera comenzó a moverse, su reacción fue tan inesperada, el pánico me atacó, recordé abruptamente que el embarazo de mi Yoli era de riesgo y que daría a luz con ocho meses de gestación, el aparato que reproducía los sonidos producidos por su pequeño corazón comenzó a sonar más rápido y más fuerte, llamé al doctor el me pidió que nos tranquilicemos, que el comportamiento del feto -que nombre más deprimente- era normal ya que el proceso de parto había comenzado.
A las 1000 llegó el anestésiologo, inmediatamente ingresaron a mi esposa al quirófano, quise entrar pero no me lo permitieron por alguna de esas politicas absurdas que tienen todavia nuestros centros médicos. Afuera del quirófano sentía que un resorte imaginario dificultaba el movimiento circular de las manecillas de mi reloj, haciendo realmente infinito el espacio entre segundo y segundo.
Me paré como un adolescente enamorado frente a la ventana transparente que descubre la habitación de las cunas de los recién nacidos, una enfermera insolente cerró las persianas, pero gracias a mi voluntad perspicaz vi por entre las diminutas separaciones el momento en que colocaban a mi tesorito, en su cuna, un momento eso no era una cuna me pregunté, ese espacio cerrado parecia un horno de cristal, algun aparato de los que solo se ven en las peliculas. Antes de que yo ingresara a aquella habitación salió la enfermerá insolente, y me respondió como adivinado lo que yo iba a preguntar, el doctor ha dispuesto que la niña vayá a la termocuna por precaución y para tenerla en observación - me dijó. Las medidas tomadas por el doctor eran justificables, mi hija ochomesina debía estar por lo menos 6 días en obervación para que su pequeño cuerpecito se vaya adaptando al ambiente natural. Me permitierón verla unos instantes, quería tocarla, cargarla en mis brazos hacerle sentir todo mi amor por ella, las lágrimas me caian, mi alma era invadida con una alegria enorme, que me fascinaba yo deseperaba por querer acariciarla y mi consuelo era solamente verla.

1.-La Espera

Era un día común y rutinario en los que uno se encuentra de guardia y todo tiene un régimen, no hay sorpresas, todo esta escrito y como de costumbre a las 2345 de ese día me dirigía a firmar el bitácora y registraba que estaba presto a descansar. Dos horas y media después un sobresalto logro terminar mi sueño, escuchando a lo lejos la voz de la guardia me levantaba al apuro como presintiendo algo, su esposa le llama me dijo el Centinela y yo estupefacto me alarme, me asuste, me alegre, mi bebé estaba naciendo.
Semanas atrás había pedido autorización al Sr. Comandante de la Base Naval para descansar en mi casa los días que estaba de guardia, ya que mi esposa Yoli para esas fechas cursaba su séptimo mes de gestación y vivía sola conmigo, afortunadamente un mes después mi hermana Daysi aprovechando sus vacaciones me visitaba y acompañaba a mi esposa, así que decidí ese día de la guardia prescindir de aquella autorización. Recuerdo y tengo tan presente en mi memoria aquella madrugada del 16 de julio del 2004, cuando autorizado por el ODC me dirigía a mi casa en ese pequeño lapso de tiempo en que los minutos se me hicieron eternos, cuantas cosas miles de cosas se me cruzaron por la mente, había llegado el momento mas esperado, aunque con un mes de adelanto.
Visualizando todo lo que en esos instantes mi mente pudo imaginar, mi corazón rebotaba de felicidad al llegar a casa y ver a mi esposa en ese momento tan eterno, su dulce rostro, su cuerpo venerable aun con ropa de dormir y un abrigo, tenia colgada la pañalera que con tanto amor habíamos comprado y rellenado con esas pequeñas cosas que recomendaban las revistas; me miro y sonriendo como siempre dijo vámonos ya es hora.
Llegamos con apremio al Policlínico de la FAE, que era el lugar donde la estaban atendiendo, la enfermera muy apronta procedió a llamar al ginecólogo tratante y a prestar los primero auxilios a mi esposa, transcurrieron cuarenta y cinco minutos hasta que llego el Doctor, fueron quizás los minutos mas angustiosos de mi vida, con una pasividad que aun admiro Yoli me pedía que me tranquilice que todo estaba bien.......