3.-La desesperación
Casi una hora después sacaron a mi esposa, aunque por increíble que parezca, fuerte como un roble salió despierta bromeando como siempre y con ganas de ver a nuestra preciosa; la llevaron a su habitación y a pesar que la enfermera le pedía que no hablará, ella no hacia nada más que parlotear, habían llegado sus familiares y amigos, todos estábamos muy contentos.
Ese día mis hermanos Daysi y Luis, regresaron a Santa Rosa. De sus familiares nos acompañó un día más su hermana que también se llama Daysi. La bebé se acoplaba rápidamente para sorpresa de las enfermeras, que decían que dejará la termocuna antes de los previsto. A veces me no parecía que era ochomesina, tenia mucha salud y vida, pensaba para mi mismo que los doctores y el eco se habían equivocado, la veía tantas veces, la observaba cada momento del día, admiraba sus gestos, sus movimientos, su increíble manera de sostener inconcientemente con una de sus manitos el chupón en su boca, a veces parecía que también me veía o que me sentía.
Para el día lunes Yoli estaba mucho más recuperada, y ese día salimos a comer a fuera; de regreso a la clínica, por primera vez nos permitieron estar ambos con la bebita, ese día Yoli le cambio el pañal también por primera vez, fue uno de los momentos más tiernos de mi vida.
En la noche, mientras me dirigía a la casa luego de haber dejado a mi esposa en la clínica con mi hija, decidí pasar por mi oficina para trabajar un poco y ponerme al día con mi trabajo. En mi oficina algo me hizo cambiar de opinión y partí a mi hogar. Al llegar el Guardia se me acercó un poco agitado y me dijo que vaya de urgencia a la clínica que mi esposa había llamado, me sorprendí ya que no hacían más de treinta minutos que había estado allá.
En el camino a la clínica me comencé a desesperar, la incertidumbre me atormentaba acelere el vehiculo como un loco, mi corazón latía rápido y fuertemente, cuando llegue ví a mi esposa con el corazón hecho pedazos, ella lloraba desconsoladamente y yo lloraba también. En el interior estaban el ginecólogo, la pediatra y una doctora a la que no conocía; afuera Yoli me dijo que los signos vitales de la bebe habían comenzado a disminuir, que le escuchó a la pediatra decir era una decaída muy grave y peligrosa, que ella había estado allí que todo había sido muy rápido, me dijo llorosamente que nuestra hija se estaba muriendo.
Me quede desorientado, atónito no sabia que hacer, ni que decir, ni siquiera que sentir, mi vida paso delante de mi y creo que también mi muerte, ver a mi esposa llorando impotente gritando desconsoladamente, yo mismo quería desaparecer, cambiar la historia, despertar de esa horrible pesadilla; llega un momento en la vida en la que te encuentras sólo, sólo tu y el mundo, no me había preparado para esto, ni siquiera en
Me acerque a Yolanda, y le hable fuertemente le dije que mi hija no se iba morir, que la pediatra se había equivocado, que todo iba pasar, que tenga fe que confié en Dios, que el no nos la había dado para quitárnosla, que esto era una prueba, que debía ser fuerte y esa fuerza transmitírsela a nuestra hija, que entre las dos existe un lazo que las une para toda la vida, y que si ella era débil esa debilidad también la transmitía, mi esposa me escuchó ambos prometimos nunca perder la fe, a veces los doctores se equivocan.
Los doctores conversan entre sí, los irrumpí y les pedí que me explicaran que estaba sucediendo, la doctora que no conocía se presentó como jefe de pediatría, trataron de hacerme en tender que eso suele pasar con los bebes que nacen con ocho meses, y que lo único que se podía hacer era llevarla a recibir atención especializada y pedirle a Dios, el lugar más cercano era el Hospital Naval de Guayaquil, el ginecólogo que era un oficial especialista me expresó que el iba a encargarse de todo llamando al HOSNAG, y que me preocupará de conseguir la ambulancia. Pronto llame al Sr. Comandante de
Arroparon con mantas a la bebe para trasladará a la ambulancia, ya que no había termocuna móvil, la doctora se embarcó con nosotros, fuimos con mi esposa también, le pedí al chofer que vaya lo más rápido posible y que yo le ayudaba a ver los vehículos y los baches. Íbamos más tranquilos, íbamos con esperanza…… íbamos los tres.
